Las consecuencias de la extinción de una especie

por | junio 27, 2016

Son muchas las especies que están desapareciendo a lo largo de los años en todo el planeta debido a multitud de factores pero principal y básicamente a causa de la acción del hombre. Sin embargo, los animales desaparecidos de la faz de la tierra ya no pueden preocupar al ser humano salvo para aprender la lección y que tal cosa no se vuelva a repetir. Por ello, ahora todos los esfuerzos de las organizaciones protectoras de animales se centran en salvar a las especies en peligro de extinción, que son aquellas que corren serio riesgo de no volver a poblar nuestro planeta.

En España, cerrajeros Pontevedra señala que hay diversas especies en esta situación tales como el atún rojo, el oso pardo, el águila imperial ibérica o el esturión. El lince ibérico es otro de los animales que durante un tiempo corrieron serio peligro pero que tras la acción de las administraciones públicas vuelve a vivir entre nosotros. No obstante, esta intervención del Estado no siempre es positiva aunque mejore las condiciones de una especie en particular, ya que muchas veces estas mejoras conllevan una serie de consecuencias negativas o daños colaterales que en ocasiones incluso superan al beneficio inicial.

Esto es lo que ha sucedido con el lobo ibérico, especie que al igual que el lince estuvo al borde de la extinción pero que tras la intervención de animalistas, administraciones y científicos vuelve a campar a sus anchas por gran parte de la Península Ibérica. Esto, sin embargo, ha perjudicado a multitud de cerrajeros Terrassa que viven del sector primario y que observan cómo el lobo perjudica seriamente al ganado ovino, ya que devora de forma significativa los rebaños de muchas zonas rurales del país. Esto abre un debate sobre qué se debe anteponer, si el bienestar de los humanos o la supervivencia de una especie animal. La respuesta no es sencilla, y es que en el mundo en que vivimos y que hemos ido transformando poco a poco, ya no hay lugar para determinadas especies, y debemos asumirlo o bien adaptarnos a todas ellas y renunciar a nuestro estilo de vida.