¿Los robots nos dejarán sin trabajo?

por | junio 18, 2019

El temor a que los humanos sean reemplazados por las máquinas acapara titulares cada cierto tiempo.

Hace unos meses fue Bill Gates quien alzó la voz, proponiendo que los robots tuvieran las mismas responsabilidades fiscales que los humanos. No pretendía el creador de Microsoft que las máquinas llenaran su declaración de impuestos, pero si argumentaba que las empresas que sustituyan fuerza laboral por robots, deberían pagar los mismos impuestos que si tuvieran empleados humanos.

Un par de años atrás, Stephen Hawking advertía que el desarrollo de la inteligencia artificial podría acarrear el fin de la raza humana. Sin ser tan alarmistas, lo que parece ser innegable es que la automatización cambiará por completo el panorama laboral.

No en vano se habla ya de la cuarta revolución industrial, aludiendo a la tendencia creciente de automatización e intercambio de datos en las industrias de manufactura. Este nombre proviene de un proyecto de alta tecnología auspiciado por Gobierno Federal de Alemania, y fue utilizado por primera vez en el año 2011.

El entusiasmo es evidente, pues se espera que inyecte 14,2 billones de dólares a la economía mundial. Sin embargo no todo son buenas noticias, pues se estima que antes del 2020, este proceso eliminará cerca de 5 millones de puestos de trabajo, en los 15 países más industrializados. El panorama en España no es muy alentador pues según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), al menos el 12% de los puestos de trabajo podrían desaparecer.

En esta carrera de predicciones, las empresas consultoras no se han quedado al margen. La firma McKinsey & Company indicaba en enero del año pasado que para el 2055, la mitad de las actividades de trabajo podrían ser automatizadas, aclarando que este cambio podría adelantarse incluso 20 años.

Pero fue la Universidad de Oxford la que puso el cascabel al gato. En el 2013 los académicos Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne presentaron el estudio El futuro del empleo. En este documento se analiza 702 trabajos comunes y se determina su probabilidad de ser reemplazados por máquinas. De sus conclusiones se desprende que las tareas más rutinarias, como los teleoperadores y asesores fiscales tienen un riesgo mayor de desaparecer, en tanto que las profesiones que requieren interacción humana, como terapeutas, dentistas y médicos podían por ahora considerarse a salvo.

En esta misma línea apuntan las teorías del futurólogo Martín Ford, autor del libro El ascenso de los robots: la tecnología y la amenaza de un futuro sin trabajo.  Y la realidad nos ha demostrado que sus ideas no distan mucho de la realidad. De hecho, las cadenas de comida rápida podrían prescindir muy pronto de su personal, gracias a innovaciones como Flippy, un robot que ya está haciendo utilizado en la cadena CaliBurger para preparar hamburguesas.

Su propuesta es más amplia al definir los rubros que permanecerán. Para él se agrupan en tres tipos de categorías: los que requieren una veta creativa, que abarcan desde artistas a científicos; los que implican el establecimiento de relaciones humanas, como los ya mencionados; y los que son impredecibles, como los fontaneros, que deben atender emergencias diversas en distintos puntos geográficos.